martes, 30 de octubre de 2012

Una ayuda que ayudó muy poco



Dorando Pietri participó de la cuarta edición de los Juegos Olímpicos modernos de 1908. En los anteriores tres JJ.OO, la maratón se corría a una distancia de 40 km, pero para Londres, esta medida iba a cambiar a 42 km y 195 metros, medida oficial que se utiliza hasta nuestros días en una maratón.

Esta carrera finalizaría en el majestuoso Estadio Sheperd Bush, con capacidad para 75.000 espectadores.

Hasta que llegó el día esperado, la maratón empezó a las dos y media de la tarde del 24 de julio. Ese día hubo un fuerte calor en Londres, lo cual afectó de sobremanera a los 56 participantes, la mitad de los cuales acabaron rindiéndose y retirándose.

Ya en el kilómetro 40, el pequeño y fornido atleta italiano de 1,59 metros y 60 kilos de pesotransitaba en solitario con una amplísima ventaja, en busca de la victoria, por encima de John Hayes y compañia. 

Los últimos metros resultaron dramáticos. Pietri ingresó al Estadio Sheperd Bush, medio desorientado y con el rostro desencajado, hasta tomó el sentido equivocado de la pista, pero fue re direccionado por los jueces. 

Inconsciente y con pasos erráticos, Dorando Pietri cae sobre la pista una y otra vez. Cae y se levanta, hasta cuatro veces, y en cada ocasión debió ser ayudado por varios jueces y un médico, poniéndole de pie, reanimándolo y hasta dándole masajes.

La última recta, fue un calvario para Pietri, pero éste se resistió a retirarse. Cae por última vez a cinco metros de la llegada, justo en el momento en que John Hayes está ingresando en el estadio olímpico. Ya sin ánimos y fuerzas, Pietri tardó más de nueve minutos en recorrer los últimos 350 metros, hasta que finalmente cruzó la línea de meta en un tiempo de 2 horas 54 minutos y 46 segundos, ayudado y sujetado por un juez, en una de las imágenes más famosas de la historia de los Juegos Olímpicos

Al cruzar la línea de llegada, Pietri se desplomó y permaneció un tiempo tendido en el suelo, auxiliado por médicos y organizadores. Se dijo incluso que estuvo en riesgo de fallecer por el brutal sobre esfuerzo, pero solo quedó en rumores. Pocos segundos después llegó a la meta Hayes, y tras él lo harían Hefferson y los norteamericanos Frenshaw y Welton. 

Inmediatamente después de la maratón, la delegación estadounidense presentó un reclamó por la ayuda que recibió Pietri por parte de los jueces, siendo finalmente descalificado. Es así que Hayes se convirtió en el ganador oficial de aquella maratón en Londres en el año 1908.


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